No se puede vivir sin más.


"El pensador", Auguste Rodin. 1902.

“¿Qué te pasa? ¿Estás mal?” Es lo que preguntamos a quien vemos en una postura que emula  la escultura de Rodin. Meditabundo, ensimismado y ajeno a las vueltas que da el mundo a su alrededor.  El pensador no tendría cabida en nuestra sociedad, en la que pensar es malo. O, al menos, pensar demasiado. Es poco práctico. En estos tiempos que corren, o mejor dicho, vuelan, quien se para a pensar pierde el tiempo. Ése es el mensaje que transmiten muchas de las voces actuales, en diversos ámbitos.

Si descubrimos a alguien en tran extraordinaria actitud, suponemos que algo malo ha ocurrido, que se ha visto obligado a interumpir su incesante actividad, su movimiento continuo, aquello que demuestra que está vivo.

Pero estar vivo no siempre es vivir. Nos movemos, no paramos quietos, la lista de cosas por hacer experimenta un crecimiento continuo, porque lo que llamamos vida exige una constante producción. Pero,  ¿hacia dónde nos movemos? O lo que es lo mismo, ¿hacia dónde vivimos? Porque no se puede vivir sin más, actuando casi por actos reflejos, según nos vayan modelando las circunstancias.

Si uno no sabe por qué está aquí, ¿cómo sabe hacia dónde tiene que ir? Y, previendo que el camino va a ser un poco largo, ¿qué va a hacer uno de su tiempo, si desconoce hacia dónde le llevan? Porque, si se vive sin más, te llevan, no eres tú quien decide la ruta ni el destino. Si no te preocupas siquiera de mirar el mapa, no sabrás nunca por dónde pasas, ni dónde acabará el viaje.

Si uno vive sin más, sin pensar, sin reflexionar, sin hacerse preguntas, no será libre.

Pero hay una palabra clave que lo cambia todo: contemplación. Sólo conoceremos en verdad la realidad, y seremos dueños de nuestra actitud ante ella, si nos paramos, miramos y pensamos.  Para aprender a vivir en serio, para sacarle todo el jugo a la vida, al tiempo que tenemos , nos hace falta cierta actitud contemplativa, y también estética, que mantiene despierta nuestra capacidad de asombro. Si estamos adormilados por la rutina del “no parar”, por la inercia, no nos asombraremos de nada, no habrá nada que nos sorprenda y maraville. Y no aprenderemos.

En cierto modo, pensar es volver a ser niño, porque redescubres todo como si fuera la primera vez.

Aprender a vivir es difícil. Pero no imposible.

2 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

2 Respuestas a “No se puede vivir sin más.

  1. pegoyo

    Estoy completamente de acuerdo contigo HOY NO SE PIENSA. Razones muchas: da miedo; se necesita silencio y no lo hay; para qué si luego no lo puedes compartir; por qué si no sirve para nada; no se ve más allá de las propias narices; es la consecuencia de algo que te dijeron, pero que no escuchaste; puedes ayudar a alguien y más y más razones…. PENSARÉ

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s