Sin Navidad.


 

Albrecht_Dürer_-_The_Adoration_of_the_Magi_(NGA_1943.3.3672)

Adoración de los Magos, Alberto Durero, 1511. Washington, National Gallery of Art.

 

Todos nos deseamos una Feliz Navidad. O, como se supone que suena mejor ahora, Felices Fiestas. Buenos deseos, por lo general sinceros, esperanza en un mundo y un tiempo mejores que los que nos han caído en suerte. Reencuentros, recuerdos, regalos (de los que son cariño envuelto en un papel de colores, y de los que vienen camuflados en forma de trabajo y ganas de agradar), agradecimientos, risas, y también suspiros y alguna que otra lagrimillla…

Cada uno le da a la Navidad el sentido que mejor le parece, pero hay un pequeño detalle que no podemos pasar por alto: en Belén, hace unos cuantos siglos (en cuanto a la fecha exacta, sigan ustedes la tendencia historiográfica que prefieran) nació un Niño que iba a cambiar el mundo. Y eso es así.

El mundo no volvió a ser el que era. A partir de entonces, muchos creerían su mensaje de salvación, y, lo que es más importante, tratarían de configurar su vida en torno a dicho mensaje, transformándolo en obras. Otros muchos lo tomarían por un loco peligroso o un iluso bienintencionado, algunos rechazarían su invitación y otros tantos lo ignorarían.

Pero lo que está claro es que a lo largo de la historia este Niño ha sido, y es, el centro mismo de la existencia de muchísimas personas, su esperanza y su apoyo. Unos buenos, otros malos, y otros regulares, como en todas partes. Ni mejores ni peores que los demás, pero con algo que los hacía diferentes, desde lo ocurrido en aquel diminuto pueblo de Judea.

Y, conscientemente o no, la vida de todos aquellos que no sabían o no querían saber de ese Niño también se ha visto determinada por él. Para buscarlo, para ignorarlo, para combatirlo o para tratar de eliminar su rastro. Y es que los que sí lo conocen comparten el mismo mundo.

¿Qué hubiera pasado si no hubiera habido un portal de Belén? ¿Si el Niño no hubiera nacido? Al margen de la historia-ficción, podemos decir que muchas de las personas que tienen un motivo para luchar, para ayudar, para amar, no lo tendrían.

Sin esa primera Navidad, no habría Navidad este año. Sin ese Niño, el mundo sería distinto. Posiblemente, sería un lugar más frío, más desesperanzado, más egoísta.

Tenemos algo que celebrar esta Navidad. Celebrémoslo.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

Una respuesta a “Sin Navidad.

  1. Razon no te falta. Celebrémoslo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s