Archivo de la etiqueta: Dibujo

Elige bien tu arma.

goya desafio

“Desafíos. En guardia”, Francisco de Goya y Lucientes, 1812-1820 Madrid, Museo Nacional del Prado

 

Goya no es Goya porque pintara muy bien. Que también. Goya es Goya porque sus obras atesoran la vida misma, y la ponen ante nuestros ojos. Por eso mola.

Y es que la vida, en definitiva, no es otra cosa que batirse en duelo y vencer lances. A veces más, a veces menos, pero cada mañana es preciso levantarse y ponerse en guardia, bien atento, listo para defender lo que es tuyo.

Tu palabra, tus principios, tus ambiciones, tus sueños e ideales, todos tus amores, que son incontables. Todo aquello por lo que has decidido que merece la pena el esfuerzo de enfrentarse a la realidad, con las dificultades y sacrificios que ello conlleva. Porque sabes a lo que vas, sabes que el acero corta, pincha, que los golpes duelen incluso después de recibirlos.

Pero no puedes dejar de presentar batalla. Huir es de cobardes. No mirar a los ojos al enemigo es menospreciarlo. No comprometerse por miedo es propio de personas sin honor, de gente en la que no se puede confiar.

Así que coges tu arma y acudes a la cita. Respiras hondo y te pones en guardia. Ni muy alta ni muy baja; conoces tus puntos débiles, tus defectos, y no vas a dejar que tu oponente los aproveche. Comienzas a atacar. Más rápido a veces, con más pausa otras, con pasos más largos o más breves, midiendo distancias. Al principio debes pensar cada uno de tus movimientos, pero luego forman parte de ti, como tu forma de andar o de escribir. Tienes un modo propio de luchar.

Tratas de mantener el equilibrio. Los golpes vienen por un lado y por otro, a veces por donde menos lo esperabas. Pero aprendes a mantenerte en tu sitio,  aunque proteste cada uno de tus músculos y aún perdure el escozor de las heridas que no has podido evitar. Sabes qué quieres y la amenaza de un corte más o menos no te va a hacer abandonar.

Sólo estáis tu, tu oponente, y el sonido de los hierros al entrar en contacto.

Elige bien tu arma, porque ella será la que te acompañará todo el camino, incluso en tiempo de paz. A ella confiarás la defensa de tu vida y de todo lo que te importa en ella, con ella disputarás los asaltos que te depare el destino. Ella responderá a cada uno de los movimientos de tu muñeca, a cada ligera sugerencia de tus dedos. Su metal registrará tus esfuerzos, de cada avance, pero sobre todo de cada retroceso y cada parada.

Las cicatrices que no llegues a tener sobre tu piel las verás sobre la hoja y la cazoleta de tu arma. Cada melladura será un recuerdo de tus luchas, tus humillaciones y dolores y de cada vez que evitaste claudicar.

Cuando deslices con suavidad tu mano por el acero de tu arma, como queriendo repasar tus batallas, sentirás en la yema de tus dedos la huella de cada uno de los problemas a los que tuviste el valor de plantar cara.

Elige bien tu arma. No será sólo una herramienta de defensa y conquista, será un refugio y un punto de llegada y de partida.

Para unos, su sable o su espada será el honor o  la patria, para otros será la familia, el amor de toda una vida, la fe, los sueños, las ganas de hacer del mundo un lugar más humano. La nobleza de tus combates, la caballerosidad de tus victorias y la humildad de tus derrotas las marcará el arma que elijas para luchar en el duro desafío que a veces es la vida.

Y eso Goya lo sabía. Y nos lo dice tan sólo con un poco de tinta sobre un papel.

 

 

 

 

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Mastercard.

Regalamos mucho. Cumpleaños, aniversarios, celebraciones varias, santos y onomásticas, el Día Internacional de Lo Que Sea, o, simplemente, porque sí. El caso es que, a lo largo del año, tenemos un montón de ocasiones en las que comunicamos nuestro aprecio a través de un regalo.

norman rockwell regalo
“Regalo de Navidad”, Norman Rockwell. 

Pero, en general, no sabemos regalar. Compramos un montón de cosas inútiles, a menudo sin ningún valor personal, que, en el mejor de los casos, sólo vienen a aumentar el número de “cosas” que poseemos, y, con demasiada frecuencia, el número de trastos. Cierto es que, muchas veces, dicho trasto pasa a ser un recuerdo de una persona querida, u objeto de ilusión y aprecio por parte del regalado, pero tenemos tanto de todo que al final los detalles se pierden en la inmensidad.

Dirán mis lectores que siempre acabo barriendo para dentro, pero ¿qué tal si regalamos más cultura? Me replicarán que el precio de los libros se ha subido a la parra, que las entradas para conciertos y espectáculos varios sólo son asequibles a costa de visibilidad, que la música y el cine son gratis en la red…

No lo negaré. Pero, si lo pensamos bien, invertimos cantidades de dinero mucho mayores en el último aparato electrónico (que en poco tiempo está anticuado), en ropa de temporada que al final acaba en el fondo del cajón, por no hablar de parafernalia varia sin ningún tipo de utilidad.

En cambio, si regalamos la entrada a un museo, estaremos abriendo la puerta a una pasión que puede durar toda una vida. Si regalamos un libro, será el principio de una larguísima lista de cosas por aprender. Si invitamos a alguien al ballet, le proporcionaremos un recuerdo imborrable de belleza que entra por todos los sentidos, pues la primera vez que se te pone la piel de gallina de esa manera no se olvida nunca.

Si es que son todo ventajas… Apoyaremos las diversas industrias culturales, desde el cine hasta las editoriales, fomentaremos la continuidad de buenos profesionales en dicho campo, y, sobre todo, contribuiremos al verdadero enriquecimiento de la sociedad, que falta nos hace.

Regalando arte, música, literatura, cine, teatro, historia…puedes cambiar la vida de alguien. Y eso no tiene precio.

“Para todo lo demás, Mastercard“.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Miguel Ángel sólo hay uno.

Sólo existe un Miguel Ángel. Y un Leonardo. Un único William, solamente hay un Piet, un Antoni, un Georg Friedrich, un Johannes. Vasili, Frank, Auguste, Fiodor…Son nombres que no necesitan apellido. Al menos para algunos.

Es lo que ocurre cuando dejas que un gran artista entre en tu vida, que os hacéis amigos y le tratas de tú, por su nombre de pila. O incluso por el apodo, como ocurre con el Spagnoletto, Corbu, o Tintoretto.

Todo comienza con una obra que te atrapa y se queda grabada en tu memoria. Intentas no hacerle mucho caso, porque siempre hay algo más urgente que hacer, pero tarde o temprano  acabas cediendo. Y a la primera oportunidad acudes a la fuente del saber: antes, la biblioteca;  ahora, Internet.

Dibujos de  Miguel Ángel en la Albertina de Viena.

Dibujos de Miguel Ángel en la Albertina de Viena.

El caso es que una pintura lleva a otra, una canción te sabe a poco, y no puedes dejar el libro a medias. Siempre tienes ganas de más. Y estás entrando, casi sin darte cuenta,  en una relación que no sabes dónde te va a llevar. Empiezas a tontear con el arte y acabas conociendo a los artistas como si fueran tus habituales compañeros de sobremesa. Porque no se puede admirar una obra, admirarla de verdad, sin desear conocer  a la persona que hay detrás.

Es como pasar del museo al taller, y darle la mano al artista diciendo: “Soy fiel seguidor de su trabajo…” Pero no puedes acabar la frase porque todo lo que hay allí captura tu mirada. Posas los ojos en un  objeto y en otro, en los libros, los apuntes y bocetos, plumas y pinceles…hasta que te topas con los ojos del genio, que te observan viendo lo que tú sólo puedes intuir.

Entonces, puedes estar seguro  de que no olvidarás nunca su nombre, y que sólo con oírlo volverán a tu cabeza miles de obras maravillosas. En ellas sabrás descifrar los secretos de su vida, porque lo conoces como se conoce a un amigo; por eso para ti sólo hay uno.

Y en esas vidas hay un poco de todo. El arrogante éxito de Pedro Pablo, la incontenible energía de Ludwig,  la amargura del visionario Francisco, la serena y vital felicidad de Joaquín, la extraordinaria sensibilidad de Stefan, la excentricidad onírica de Gustav, el carácter de Sofonisba.

Hay un universo paralelo detrás de cada uno de esos nombres. Anton, Tomás Luis, Claude, Mateo, Gian Lorenzo, Edvard, Frida, Johan Sebastian, Thomas, Diego… Y muchos más que me dejo en el tintero. Todos ellos ven el mundo de forma única y siempre sorprendente. Cada uno de ellos es irrepetible. Por eso sólo hay uno.

4 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

¡Magia Potagia!

El otro día fui a un espectáculo de magia. Casi había olvidado lo que era asombrarse ante cosas que parecen imposibles. Y es que a veces, al crecer, perdemos la capacidad de sorprendernos que tenemos cuando somos niños. Justo antes del entusiasmado aplauso se oye un suspiro ahogado y un “¡hala!” que lo dicen todo. Ilusión en estado puro. Y en este mundo en el que casi todo se mide en dinero y en utilidad, la ilusión nos hace mucha falta.Magia

Claro, que si vamos buscando el truco, la magia ya no tiene gracia. Debemos abandonar, por un momento al menos, los prejuicios racionalistas, y dejarnos llevar por lo asombroso. Atreverse a creer en las hadas, como diría Peter Pan. Y disfrutar.

Descubrí que la magia puede ser, además de inmensamente sorprendente, sorprendentemente bella. La oscuridad que rodea todo exceptuando el mago, la música que acompaña todos los movimientos, elegantes y fluidos, casi como los de un bailarín…El cristal, el agua, las luces, la purpurina, los pañuelos, la nieve…Todo se confabula para traer al escenario la belleza de lo inefable.

Claro que también puede ser divertida, de la manera más sencilla e inocente. Y pocas cosas hay más hermosas en este mundo que la risa de un niño… y del que ya no es tan niño.

La magia puede también cortarte la respiración, y acelerarte el corazón. Puede desafiar tu ingenio, empujarte a dejar de lado la vergüenza y atreverte a reíte de tí mismo.

Pero lo más importante de todo es que te invita a esperar, a tener fe en lo que no se puede demostrar y no puede ser posible. El gran don del ilusionista es lograr realizar aquello que creemos que no es real, y demostrarnos que estábamos equivocados. El mago mantiene en misterio vivo ante nuestros ojos, y nos abre una ventana a través de la cual podemos intuir un mundo que va más allá de lo estrictamente material.

La magia existe. Y el truco está en el milagro de hacernos creer.

 

4 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

¡La vida es bella!

Hace un tiempo escribí que la belleza es consuelo. Y lo sigo pensando. Lo compruebo cada día, porque, en este mundo que gira tan rápido alrededor de sí mismo, y en el que últimamente parecen escasear las buenas noticias, la belleza hace mucha falta.
Y no me refiero únicamente a esa belleza que se ve, ni a la que motiva las modas, ni la que se emplea como espejo de prestigio, que a veces no es real.
Estoy pensando más bien en esa belleza que se nota cuando te paras a apreciarla. En esa sonrisa que se sin querer se dibuja en tu cara cuando ves los juegos de un niño.
Esa que, en un día que parecía dominado por la tristeza, hace despertar un suspiro de admiración ante un atardecer anaranjado reflejado en los cristales de tu ventana. Esa belleza que consuela, cuando, en medio del dolor, llega hasta ti camuflada en un abrazo amigo.
Lo sorprendentemente bello de tu ciudad, con sus edificios, escenario de tantas historias, de tantas vidas. Las flores bajo las ventanas y en los balcones, un respiro de la naturaleza en medio del ajetreo de las calles.
Pienso también en la belleza inefable de una canción, que parece escrita para que tú la escucharas ese día y en ese momento, y que te da el empujón que necesitas para seguir luchando.
Lo bello que esconden esas palabras escritas, esos personajes que, de una u otra forma, te acompañarán siempre en tu memoria. La belleza de esas historias que te inspiran, te apasionan y te hacen ver el mundo con una nueva mirada. La hermosura de esos colores que despiertan tu corazón, que te atrapan, y te transportan a lugares desconocidos, sólo soñados.
La belleza que te espera en los ojos que amas, en esa sonrisa que admiras, en ese gesto que siempre te hace reír.
Si miramos a nuestro alrededor, encontraremos belleza por todas partes. En lo pequeño y en lo grande, en las cosas y en las personas, en sus actos y sentimientos.
Y si esa belleza logra hacernos un poco más felices, habrá cumplido su misión.

 "Mr. Happy", Roger Hargreaves

“Mr. Happy”, Roger Hargreaves

8 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

El post-it más grande del mundo

“Los atributos de las artes”…Escultura, pintura, arquitectura,música, incluso  la literatura, están aquí representadas. Con su calidez habitual, Chardin plasma en el lienzo lo que debían ser las artes.

Pero, al mirar este cuadro, y meditar un poco sobre él, uno no puede evitar preguntarse qué pintaría si se viera con la paleta de Chardin en la mano. La primera cuestión sería ¿qué es para mí el arte?.

Significa millones de cosas. Desde siempre ha formado parte de mi vida, como de la de otras muchas personas. Es como una presencia silenciosa, de la cual no eres del todo consciente. Y entonces, un día, sin saber cuándo ni cómo exactamente, te secuestra. Paradójicamente, cuanto más aprendes sobre él, menos sabes, y más quieres saber. Y esto hace que el secuestro sea casi voluntario y permanente.

Lo que llegas a aprender es que el arte no es algo que puedas meter en una caja, archivar y clasificar cuidadosamente. El arte no admite post-it con etiquetas.

Porque en un post-it no cabe todo lo que sientes cuando miras una pintura, cuando rodeas una escultura, escuchas una canción, o lees un libro. No caben las sensaciones que provocan el espacio y la luz que te rodean en un edificio, las emociones en la butaca de un teatro.

Tendrían que fabricar una gigantesca tira de papel adhesivo para que en ella se pudiera escribir el torrente de palabras que derivan de una sola: arte. Porque arte es emoción, belleza, asombro, sobrecogimiento, trascendencia, impaciencia, entusiasmo, fascinación, obnubilamiento, palpitar.

Arte es pasión, amor, dolor, nervios, paz, perdón, serenidad, compasión. Misterio, valor, heroísmo, generosidad, calidez, tradición, horizontes lejanos. Es afán de aventuras, familiaridad, brillo, contraste, oscuridad, orgullo. Es también ambición, amistad, fantasía y sueño, realidad, ingenio, esfuerzo, sonrisas. Y complicidad, romanticismo, recuerdos, esperanza, descanso, refugio. También es ilusión, arrepentimiento, inspiración, tenacidad.

Es llegar a casa, es recomenzar. Arte es explorar, curiosidad, es  ganas de mejorar el mundo.

Arte es todo aquello que hay en el corazón humano, es la explosión de todo lo que lleva dentro el alma. ¿Qué pintaría Chardin en el lienzo de la tuya?
.

6 comentarios

Archivado bajo Uncategorized